El otro día me dijo una persona que había leído la Guía de SmartPower y que había salido de la situación de atasco y cierta desesperación en que se encontraba en su trabajo, ya que había decidido tomar las riendas de su futuro y no dejarse llevar.
Eso es para mí una recompensa más grande que la alegría de muchos de los proyectos que nuestro equipo de sanidad obtuvo. Y lo es porque es tangible, ves que alguna persona se ha sentido ayudada. En los otros casos la satisfacción venía del orgullo profesional de conseguir tus objetivos y de la confianza en que lo que se vendía contribuyese de alguna manera a mejorar la prestación del servicio sanitario.
La aventura en que estoy metido actualmente es excitante, retadora y difícil. Difícil porque estamos intentando llegar a un colectivo de profesionales que no tienen en sus cabezas las posibilidades de mejora que el coaching ejecutivo ofrece. Y hay mucho que evangelizar, ya que hay muchos lugares comunes y bastantes tópicos al respecto.
A cambio ves que las personas que acuden a nuestros talleres o se involucran en un proceso de coaching se sienten agradecidas por lo que reciben. Más allá de los honorarios profesionales, lo que marca la diferencia en esta etapa es el contacto con las personas y su feedback.
Aprovecho para recordar a los lectores que la Guía de SmartPower sigue estando
disponible gratuitamente en la página principal de melioora. Adicionalmente, a los primeros que se registren tendrán también un par de inscripciones a los talleres que hemos organizado esta semana primera de junio: “Bautismo de Coaching” y “Provoca el Efecto Pigmalión”.
Los que ya están registrados, en sus correos han recibido ofertas interesantes y los que no pueden por agenda o por vivir fuera de Madrid, les recuerdo que en Contenidos Digitales pueden acceder a precios muy ajustados al e-book “29 Acciones para Conseguir tus Objetivos Disfrutando en el Trabajo” y el video-curso “SmartPower para el Control de tu Vida Profesional”, dos buenas oportunidades para acercarse al coaching ejecutivo, ahora que empieza a haber más tiempo libre.
inteligencia situacional nos expuso que contar historias es muy útil y lo demostró con un caso práctico que generó debate. Sus conclusiones fueron que todo lo que se hace en coaching es una interacción, que debes de saber quién eres (debes de conocerte), que no saber es poder (para hacer preguntas limpias) y que el coach ha de ser humilde y saber aceptar el éxito a través de otros.
Alex Linley disertó sobre el coach basado en fortalezas. Señaló que se pueden identificar escuchando al coachee. Una fortaleza se identifica porque tiene buenos recuerdos de su infancia, domina en sus listas de cosas por hacer, lo ejecuta relajadamente, aprende rápido, está motivado sobre eso y pone toda su atención, su voz es enérgica, transmite autenticidad y aparecen palabras como “me encanta” o “perfecto”.

Sin embargo, yo sí creo que hay demasiados profesionales 909 (entran a las nueve, disfrutan en su trabajo cero y salen a las nueve de la noche). Razones para ello puede haber muchas, tales como que las cosas están muy complicadas y hay que trabajar mucho, si sales antes te significas con respecto a otros, todos lo hacen (variante de la anterior), me lo exigen, o no tengo nada que hacer al salir.
golpe de timón en sus carreras y congresos como el de AECOP o la II Semana Internacional del Coaching que promueve ICF del 20 al 26 de mayo lo acercan a los profesionales.
Esos son los líderes, que se ganan la autoridad por su carisma personal, sus hechos, su ética y su capacidad de persuadir a sus equipos o naciones con una ilusión basada en nuevas posibilidades. Tienen autoridad en sí mismos, no sólo por su cargo ni por su dinero o armas disuasorias.
depende mucho de la perspectiva con que te lo tomes y de las acciones que tomes para conseguirlo. De hecho, tanto creo en ello como que he hecho una apuesta emprendedora creando
responsables de lo que les ocurre, echando la culpa íntegramente a otros: gobiernos, autoridades monetarias, banqueros, corrupción, el mercado, mi empresa, mi director, etc. Esto mueve a posturas de “no puedo hacer nada” y se quedan como un barco sin timón en plena galerna, a expensas de la suerte.

