Las etiquetas que ponemos a las personas son útiles y peligrosas

Hace poco leí un reportaje sobre un estudio que han hecho sobre niños y niñas de 4 a 10 años que demuestran que los niños (en genérico) tienden a etiquetas-145x145adaptarse a lo que oyen. Y, en concreto, los chicos (varones) tienen asumido la etiqueta que se les asigna: que son más torpes que las niñas.

En el artículo se cuentan como en tres ensayos se les planteaban a un grupo mixto de niñas y niñas una proposición positiva y una negativa sobre un estudiante y les preguntaban si pensaban que era un niño o una niña. La propuesta positiva se asoció a una niña y la negativa a un niño.

Luego se dividieron en dos grupos de control y se les hizo una prueba.  A un grupo se les dijo que lo normal es que los niños lo hicieran peor y al otro grupo no se les dijo nada. Los resultados del primer grupo mostraron que los niños lo habían hecho peor que las niñas y peor que los otros niños del segundo grupo a los que no se había influenciado.

En un tercer ensayo a un grupo se les dijo que el resultado de unas pruebas se esperaba que saliese igualado. Al otro grupo no se les dijo nada. En el primero grupo los niños lo hicieron algo peor que las niñas pero mejor que los niños del segundo grupo.

La conclusión apunta a que los pequeños, de alguna manera, adaptan su comportamiento a lo que se espera de ellos.

Y mi opinión es que eso también ocurre con los adultos en la vida en general  y en el entorno profesional. Si  llegas a un equipo y tus colegas te dicen que un jefe es poco de fiar, posiblemente esa información te sea útil para evitar sorpresas pero posiblemente te retraigas en hacerle comentarios y propuestas y él sienta a su vez que no te abres con él y piense que tienes recelos por lo que reforzará su comportamiento y tu tendrás más motivos para no fiarte.

Yo tuve una secretaria que era bastante torpe. Todo el departamento la tenía por inútil lo que hacía que no le pasaras trabajos porque su respuesta era ineficaz, lo que, a su vez reforzaba su inutilidad ya que cada vez tenía menos oportunidad de practicar. Ella, al principio le venía bien porque tenía poco trabajo, pero al cabo de cierto tiempo empezó a venir a por trabajo, con poco éxito, por cierto.

El tema es que esta chica acabó pidiendo un cambio de departamento, a donde llegó sin la etiqueta y, por lo que me contaron, sin llegar a ser una excelente profesional, su carrera continuó con normalidad.

Con las personas no hay reglas fijas, pero con las etiquetas hay que tener cuidado ya que pueden ser útiles porque te conceden caricaturas de comportamientos esperables pero también influencian a las personas en su comportamiento. Eso puede ser positivo si la etiqueta  lo es pero puede ser muy malo para esa persona y para el grupo si es negativa.

En melioora ofrecemos coaching y talleres en los que se puede trabajar de forma individual tu exposición a las etiquetas y hasta dónde esa situación es productiva o no para el cumplimiento de tus objetivos. Más sobre este tema aquí.

¿Qué etiquetas tienes tú?

¿Te favorecen o perjudican?

¿Qué etiquetas has puesto o aceptado sobre tus colaboradores?

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