La inversión en TIC de la sanidad

Reordenando mis ficheros he visto un artículo que en su dia publicó la revista de la SEIS Informática y Salud (I+S) en su monográfico de 2010 sobre “Planteamiento de Estrategias TIC para la Sanidad”.

Como este año ha sido un año de transición por las penurias económicas y las incertidumbres de los cambios de gobierno, mucho de lo que allí escribí sigue siendo válido con leves revisiones. En esta entrada de hoy voy a reformular los postulados del capítulo “La inversión en TIC”.

La primera pregunta para centrar el tema sería cuánto dinero se dedica a este concepto en todas sus variantes de inversión, gastos externos, pago de salarios, etc en la sanidad pública. Y desde mi punto de vista el informe más fiable es el que elaboró Red.es con las cifras de los años 2003-2007. El documento se basa en encuestas a los distintos agentes públicos con la exclusión de las mutualidades de funcionarios, sanidad militar, etc.

Durante años se barajaban cifras de lo más dispares. En el 2008 Red.es presentó un informe que resumía la realidad en la sanidad pública con cifras de los años 2003-2007.

En 2007, con la inclusión de la aportación de Red.es (nada despreciable ya que ascendió al 21,26% de lo invertido por las Comunidades Autónomas), alcanzábamos los 548M€, lo que suponía lograr un 1,03% del presupuesto de la sanidad pública. Y hablo sobre el presupuesto y no sobre el gasto total, que, como muchos reconocen, encubre un déficit oculto del orden del 15%.

A partir de aquí mis estimaciones por dos caminos difenetes concurren en una cifra parecida de unos 400M€, que ronda el 0,7% del presupuesto. No me constan datos oficiales pero esta estimación se basa en alguna cifra publicada, en la llamativa adjudicación de concursos con bajas casi temerarias, los atrasos de publicaciones y de adjudicaciones de concursos, la disminución en los fondos anuales aportados por los programas de Salud en Línea de Red.es, etc.

¿Es poco o es mucho?. No es fácil compararlo con etapas anteriores en los que el modelo organizativo dividido entre siete comunidades con autonomía de provisión y el Insalud para el resto y en los que no había transparencia de inversiones, ya que ni siquiera muchos de los profesionales  propios no  tenían catalogado su pueso como TIC.

En cualquier caso, creo que entonces estábamos ante inversiones de varios órdenes de magnitud inferior. En su día mi estimación era que andábamos por el 0,3%. Pero es igual. En cualquier caso la situación era de poquísima inversión, quizás con excepciones en alguna de lasImagen de euros comunidades transferidas y en los hospitales universitarios, cuyos usuarios estaban acostumbrados a demandar servicios. Los sistemas de información eran básicamente hospitalarios, sin concepto de redes sanitarias y la escasez presupuestaria configuró un sector con muy poca cabida para soluciones internacionales y con un auge de soluciones nacionales y desarrollo propio.

El despliegue completo del modelo de descentralización sanitaria a todas las comunidades autónomas a principio de 2002, en un momento en que tanto las comunicaciones como las tecnologías ofrecían una madurez ya probada en otros sectores, fue el pistoletazo de salida para la eSalud dentro de una concepción de redes regionales de salud, comenzando por la primaria, la gestión de los asegurados y la gestión de citas.  La consolidación de estas tendencias vino de la mano del programa Salud en Línea contemplado en el Plan de Calidad del Ministerio de Sanidad y con fuerte respaldo financiero del primer Plan Avanza para la identificación única del paciente, la historia clínica electrónica, la receta electrónica y, en menor medida, la telemedicina.

En la sanidad privada también se ha dado un impulso importante al aprovechamiento de las TIC como respaldo de un movimiento de integración en cadenas sanitarias y experiencias de concesiones públicas. En estos casos las TIC pasan a ser elemento nuclear de la estrategia, ya que la calidad de la asistencia y la obtención de resultados se apoyan en conocer bien lo que los pacientes/clientes demandan y la actividad propia, para mejorar procesos y ser más eficientes. De hecho varios hospitales españoles privados y alguno público han sido premiados por la HIMSS por el alto nivel de adopción de la HCE.

En resumen, la historia nos dice que con la llegada del nuevo siglo se ha dado un importante salto cuantitativo y cualitativo en los Sistemas de Información Sanitaria. Aunque desde el punto de vista comparativo se acumula un importante déficit inversor año tras año comparado con la media europea. Aún así, y con unos resultados heterogéneos, parece que vamos en la parte de delante del pelotón a juzgar por lo visto durante las jornada eHealth 2010 de Barcelona.

Por otra parte, hay importantes planes internacionales en marcha en países como EEUU, Canadá, China o Australia en los que la apuesta por una sanidad digital es una prioridad estratégica a nivel nacional. Y en España parece que estamos en cierto estado de shock por la crisis.

La crisis es real y los presupuestos están restringidos, pero siAgenda Digital Europea realmente nuestros políticos nacionales y autonómicos creyesen realmente que las TIC pueden ser una herramienta estratégica para mejorar la salud de los ciudadanos y la eficiencia de los procesos sanitarios, posiblemente aumentarían los presupuestos de forma consistente en los próximos años desde el 0,7% actual para acercarse al 1,7% medio europeo. Esto sería una medida inteligente se debiera de tomar como una acción estratégica de medio-largo recorrido, sin un impacto serio en los presupuestos y en línea con la Declaración de Granada y la Agenda Digital Europea.

Todo ello me lleva a formular la conclusión de se debe  invertir más (añadiría que mejor, aunque eso queda para otro comentario) si se quiere tener una herramienta realmente útil para mejorar la calidad y la eficiencia de la sanidad.

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